Inevitable…

Esta sensación, este aire, este sol de diciembre en octubre me pone los nervios de punta, me da escalofríos porque hay algo en el ambiente, en mi mente y encada poro de la piel que me quiere decir algo pero no entiendo. Esta luz dorada-plateada, esta sensación de entrar a un tunel que me cruzará a una nueva realidad en mis emociones, en mis sentimientos.
No se si relacionar todo esto a una persona. Caminamos la vida y en ocasiones vamos perdiendo un poquito la fe o dejamos de confiar en nuestra intuición por no haber acertado antes o por no haber conseguido los resultados que deseábamos. Pero algo, algo siento y no se lo que es. Tengo altas y bajas constantes, tengo momentos de desesperación y minutos después de recogimiento, como si algo o alguien me abrazara cálidamente y me dijera que todo estará bien. No voy a desconectar al corazón de mis ideales porque sin corazón y sin la idea del amor no vivo. Simplemente así soy, es mi esencia.
Esta impetuosa necesidad de sentarme a escribir… Me imagino que será un camino desesperado con la esperanza de poder llegar a aclarar un poco lo que no entiendo pero siento cada vez más.

¿Estará conectado a lo que más deseo? ¿Tendré que soltar todos mis miedos para darle entrada?
¿Tendré que abandonarme por completo  para que esta sensación, este brillo, este aire fresco me transforme? Siento este holograma de la existencia en pausa al grado de casi haber dejado de respirar y al mismo tiempo me siento al borde del vacío.
Estoy convencido de que cuando alguien se cruza en tu vida es por una determinada razón. Alguien llegó y no entiendo por qué ni para qué. ¿Para hacerme feliz? Si, me hace feliz cuando yo decido sentir felicidad evitando pensar en todas las circunstancias que hoy creo son un obstáculo para que podamos estar juntos. ¿Apareció tan sólo para mostrarme que lo que busco si existe? ¿Aparecí yo también en su vida para mostrarle lo mismo pero cada quién deberá ir por su lado?
Creo que empiezo a poder ponerle nombre o por lo menos colores a esta sensación. Siento algo rojo, algo dorado, algo gris claro. Siento algo muy cálido con un toque clásico.
Volteo a mi alrededor, observo cada detalle, cada uno de los elementos que me rodean… una tasa de café, un iPhone, unos tennis en el piso, la luz que entra por la ventana y me llama mucho la atención el reflejo de un espejo sobre un mueble blanco de madera. More, mi perra, acostada en el sillón y al igual que yo, mirando por la ventana… ¿Qué pensará ella?
O me meto a bañar y salgo a caminar a la calle  o me quedo viendo una serie que me acaban de mandar en un link para ver en la computadora. Una de esas series que se vuelven importantes en tu vida y que sientes que te están hablando, que te están entregando pistas de eso que tanto andas buscando.
Es una serie que habla de la ilusión del tiempo, de diferentes papeles que vamos jugando en vidas y mundos paralelos… Si, eso siento. Que todos nos vamos encontrando y en ocasiones reconociendo.
Acabo de reconocer a alguien… Me refiero a la persona de la que hablaba hace rato. Apareció de la forma más extraña, misteriosa y hasta burda podríamos decir. Sin duda, fue una cita con el destino. De esas que te demuestran que la realidad supera a la ficción,  que el mundo cabe en un pañuelo. Cuando algo debe de coincidir, la vida se las gasta de las mejores maneras y nos sorprende. Ese encuentro me sacó de órbita. No tanto al principio, pero cuando descubrimos de qué manera estaban entrelazadas nuestras vidas y sentí el dolor que esto le ocasionaba, me hizo mirarle a los ojos y algo dentro de mi supo por qué nos habíamos encontrado. Pero sigo sin poderlo entender aunque ya me he atrevido a empezarlo a vivir sin saber a dónde irá a parar.
Cuando algo coincide en verdad, coincide con todo lo que es y de todas las formas. Coincidió en un instante la mirada, la piel, la mente, el corazón y los sueños rebasando el dolor que podría estarse viviendo en el momento al descubrir muchas cosas. Sólo me quedó darle un abrazo, sólo me quedó rendirme ante el roce de su piel y en pocos instantes, al de sus labios. Dios, el cielo si se puede tocar en la tierra. ¿Y Qué? ¿El precio por eso puede ser un infierno? No, no lo creo. No concibo semejante locura. La única relación que encuentro entre “cielo” e “infierno” es que sólo pediéndole el miedo al segundo, podemos sentir el primero.
Y es lo que he venido haciendo.
Diciembre, no me gusta la sensación de diciembre, debo reconocerlo. Significa demasiada presión para demasiado mundo y quizás yo me incluya en él. Cuando pude, siempre salí corriendo o más bien volando a mundos diferentes donde no compartían la misma sensación ni significaba lo mismo esta fecha del año. Ahora me da miedo no poder volar ni correr y se que el tiempo me va a alcanzar.
Pero si pienso así, ¿entonces por qué me llenó de dicha y magia sentir el sol de diciembre desde septiembre? ¿O será que ya estoy desfasado entre mis ilusiones, mis anhelos y mis realidades y empiezo a confundirlo todo cuando todo sigue en el mismo lugar?
creo que tengo que ponerme a leer sobre los diferentes tipos de locura que puede atravezar la mente humana… Ja, ja.

Quizás lo importante sea tan sólo todo este planteamiento, todo este despertar del corazón y los sentimientos, fortalecer el deseo de amar, de compartir, de crecer junto a alguien, de serle fiel, de empezar a vivir cosas nuevas que no existían en mi.
Se metió el sol, cambió la luz que ahora ilumina el departamento y me da una sensación completamente diferente a la que sentía cuando empecé a escribir. Creo que es momento de pararme de la silla yo también, dejar de cuestionarme, de filosofar y de meterme a la regadera, largarme a la calle y seguir viviendo…
¡Ah! El sol volvió pero yo me voy de aquí a sentirlo caminando por el sábado, escuchando música y coleccionando momentos.

2 comentarios sobre “Inevitable…

  1. Vaya, hasta que veo que alguien tiene la misma sensación de estra viviendo el invierno desde septiembre, el olor del aire, la luz solar en la intensidad que es típica de diciembre y los anhelos, las atmosferas, remembranzas de lo que había y ya no esta, y de lo que esta llegando….muy bien, interesante la vida esta hecha de instantes en el tiempo, o como solía decirlo…peluzas en el viento….Saludos

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