A persiana cerrada…

Y me pongo a pensar cuánto hemos sacrificado por ser nosotros mismos, cuánto tiempo, lágrimas y risas nos hemos regalado para descubrir quienes somos y lo que llevamos dentro, lo que nos estremece, lo que nos excita y nos pone a mil, lo que nos conmueve, lo que más miedo nos da.
¿Cuál sera nuestra verdadera libertad? Toda. Simplemente la capacidad de decidir lo que queremos vivir, soñar e imaginar y lo que no. Las consecuencias… esas son otra cosa.
¿A qué estaremos obligados en esta vida? A decidir también. Porque incluso no hacerlo es haber tomado ya una decisión. ¡Qué gran truco se juega la vida! Esta vida loca, loca, loca… Y si la vida se las gasta de esta forma, nosotros también deberíamos jugar nuestros propios trucos. Pero aquí está la palabra clave: “jugar”.

Y lo más curioso… al final no sacrificamos nada por ser nosotros mismos, simplemente invertimos en ello, nos la jugamos por descubrirnos y conocernos. ¿Será que pretendiendo, creyendo ser libres es que se conquista la verdadera libertad? Sólo viviendo, descubriendo lo que no somos podemos saber lo que si somos. Sólo llorando revelamos una sonrisa al final. Sólo aprendiendo a decir adios se construye un “bienvenido”.

Momentos… hay momentos, instantes tan reveladores, tan entrañables, tan especiales en nuestra vida, en nuestro día a día. Uno de ellos lo vivo ahorita y fue lo que me trajo a ponerme a escribir. Siguen las persianas cerradas, la cama destendida y el olor a café. Mi depa es chiquito, tipo loft. No hay paredes que dividan la recámara de la sala, la cocina del comedor. Sentado aquí puedo verlo todo… Ojalá conmigo sucediera lo mismo. Ojalá yo no tuviera muros que dividieran mis sueños de mis realidades, mis miedos de mis deseos, mis alegrías de mis ilusiones…


El mood es un poco de melancolía, no se, simplemente ando sensible. Una canción noventera un tanto azul y cursi. Y no les digo el nombre porque se morirían de la risa.. ja, ja, ja.

Pero bueno, esta introspección, estas esas persianas cerradas me hacen sentir tan bien, tanto que ahora muero de ansia por levantarme y abrirlas para dejar entrar la luz y bañarme en ella.
Ok, me salgo a la calle con todo un mundo a dentro, con todo un universo de emociones, constelaciones de ilusiones y una sonrisa como el mapa que siempre procuro me lleve a mi mejor destino.

Qué chistoso, cuando te abres al mundo, cuando abres la persiana, es tanta la luz que hay afuera que lo que llevabas dentro se percibe casi oscuro…

¡Vámonos!
Ayer muchos celebraron su día de muertos y hoy yo celebro estar VIVITO Y COLEANDO! Ja, ja, ja.

Salvador.

3 comentarios sobre “A persiana cerrada…

  1. Chava, hace años leo lo que escribes y nos compartes. Por más trabajo que tenga, me doy el tiempo para leerte
    o verte en uno que otro programa de tele porque me gusta cómo piensas y sobre todo tu honestidad.
    Tomar yoga contigo me enseñó a estar en presente. Leerte me recuerda que todo es posible, y hoy quisiera darte las gracias por estos instantes en que somos parte de tu ser, y tu alma de la nuestra.

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