Y todo queda en un buen trago de leche fría…


Los últimos meses fueron todo un viaje, una tormenta de emociones y sentimientos que no encontraban destino. La piel no dejó de sudar y después de extrañar… Se sentía como vivir metido en una maleta extraviada en cualquier aeropuerto.
Después de haber tenido una relación muy larga y de haber vivido un proceso interno bastante extraño que me dejó casi asexual… Ja, ja, ja ¡Casi! De pronto conozco a alguien y sentí como si prácticamente me hubieran congelado y regresado al mundo en el año 3500. ¡No entendía nada! ¡Esto de descubrirme enamorado me parecía algo nuevo, curioso y adictivo! Me desconocí por completo al volver a experimentar sensaciones que no sentía desde hacía muchísimos años. De pronto me volví demandante, celoso, berrinchudo, ansioso… Ja, ja, ja. No en un grado de dar miedo, pero si en el suficiente para darme cuenta que me sentía más vivo que nunca. Cuando te enamoras todo cambia, todo se ve diferente, el cerebro empieza a generar diferentes químicos y el cuerpo vive borracho. En mi caso, leche fría corre por las venas. Ja, ja.
¡Y madres! Intenso que soy, amante del amor y sexoso en potencia… ( que no me acordaba, pero lo que bien se aprende nunca se olvida ). Ja, ja, ja, y además, se mejora… ahí les cuento cómo me fue. ¡Quienes me leen desde hace tiempo se saben todo el chisme! ¿Qué tal de intenso me puse?
Después apareció de la forma más extraña y hasta burda, pero al mismo tiempo mágica y sorprendente, de este tipo de cosas que a mi me suceden y que en ocasiones, aunque no lo crean, me reservo. ¡Es que se pone gruesa la cosa…! Yo creo que mi subconsciente también escribe historias y se las ingenia para que rebasen mi imaginación y mi capacidad de sorpresa. En fin, ya habiendo aprendido demasiado después del madrazo anterior, creo que pude tomarme las cosas con más calma, pero en ningún momento sintiendo con menor intensidad. Cuando me di cuenta de esto me dije: Salvador, esto se está poniendo muy bien.
¡Soy un suertudote! No se si sea común que a la gente le suceda conocer a alguien y quedarse helado (bueno, sólo al principio… Je, je, je), sentir que te pierdes en sus ojos y empezar casi a recordar vidas y vidas en el silencio. No es un recuerdo de imagenes sino de emociones, de una sensación imposible de explicar pero que hace que no exista más separación entre la otra persona y tú. Y bueno, al abrazarse… sentir como los cuerpos tiemblan al grado de casi romperse. Tocar su piel y verídicamente sentir el cielo sin conocerlo.

En esta ocasión yo sabía que prácticamente era imposible que aquello trascendiera por las circunstancias del momento, sin embargo, el instante que duró se quedará en mi para siempre. Justo esta idea es la que me hizo sentarme a escribir una tarde-noche de un viernes.

Todos sabemos que cuando una persona acaba de terminar una relación larga, es casi imposible que pueda empezar una nueva y sana con alguien más. Y bueno, me refiero a una relación fresca, libre, que pueda crecer en una mente y un corazón fuertes y dispuestos. No una relación enferma desde el principio que surja como la consecuencia a no saber estar solos. A estas relaciones inmediatas o de transición, les llaman “relaciones puente”, porque hacen precísamente de “eso” para ayudarnos a cruzar al otro lado del río dejando atrás el dolor y empezando a fortalecernos con un poquito de esperanza y una nueva ilusión. A estas personas que ayudan a cruzar yo no les llamaría puentes, los veo más como “ángeles con piel”. Ja, ja, ja. Si, ángeles con cuerpo, sexo, alma y corazón capaces de entregarse y de hacer todo por ayudar al otro de manera incondicional. Es una especie de enamoramiento sin malicia, algo que nos pone fuera de control porque se vuelve más fuerte que nosotros mismos.

Esta condición de “ángel con piel y encuerado”… Ja, ja, ja, de pronto entra en nosotros y nos deja una sensación extasiante. ¿Quién de nosotros no ha sido “ángel con piel” aunque sea una vez en la vida? o ¿Quién no se ha topado con uno?

Pero para poder jugar este “papel mágico y maravilloso” es indispensable estar consciente de él y eso sólo te lo da la vida, la experiencia, el conocimiento del mapa del corazón y de los infiernos del abandono.
Bueno, me tocó jugar de “angel con piel y encuerado” por unos cuantos instantes que guardaré para siempre. Pero todo pasa, el cielo no deja de respirar y el viento nunca amanece en el mismo lugar…
Después de vivir algo tan profundo y tan intenso, comienza a desvanecerse, a evaporarse para permitirnos volver a volar ligeros y sin dolor, pero conservando en el recuerdo la esperanza de poder volver a vivirlo y hacer que dure para siempre.

Con la primer persona de la que hablaba, con la que me fuí de bocota, tenía un blog en el que nos escribíamos porque vivía fuera de México. Hace un rato entré y es impresionante, aunque no quiero decir que triste, leer toda esa magia, esa pasión, ese desvelo, esa excitación desbordada de los cuerpos y el deseo, porque ahora se ha convertido sólo en letras, palabras que nos hacen recordar pero nunca volver a sentir lo que fue en su momento.
¡Por eso me vale cada que me dicen intenso, por eso me gusta tragarme la vida y los cuerpos a mordidas y a besos pero completitos!
Eso es lo que se queda por siempre, esa pasión que somos capaces de hacer crecer en nosotros, ese romper nuestros límites, nuestros miedos y entregarnos con todo y por completo.
Esa capacidad de experimentar nuevas cosas y de volvernos casi depravados sexuales. ¡Que rico! Ja, ja. Aunque no creo que haya tal depravación cuando dos personas están de acuerdo y sobre todo, si surge de la necesidad de explorar los cuerpos al límite con tal de sentirse y experimentarse uno más adentro del otro, porque cuando estás amando con todo tu ser, sientes que te estorba el cuerpo…

Pero no, por más imaginación y cachondería que le queramos meter, nada se vuelve a vivir de la misma manera en el recuerdo.
Una cosa si les digo: ¡´pa la próxima me voy con el doble de todo! Ja, ja, ja. Así que la siguiente persona que pase frente a mi, me mueva el corazón y la hormona y obvio, me de entrada, tendrá que salir corriendo a confesarse con el primer sacerdote que se tope en esta tierra de benditos pecadores. Yo ya estoy acostumbrado a vivir en la hoguera. ja, ja, ja. Así que para los que consideran el placer del cuerpo un pecado, les cuento que en su cielo ya no podrán tenerlo.

Nos leemos en la próxima…
Me voy, que tengo que apagar con leche fría todo mi infierno. Ja, ja, ja.

Salvador.

8 comentarios sobre “Y todo queda en un buen trago de leche fría…

  1. Chavo: (bueno yo te sigo diciendo así porque te conocí como CH N T).

    Hacía ratito que no me tomaba el tiempo para sentarme a gusto y leer tus “blogs” (como le dices tú), y pues bueno tu escrito me hace pensar que nada es para siempre y por eso debe uno aprovechar en el momento que se presentan las cosas y su tu lo viviste de modo tan intenso y fuiste feliz, eso es lo que cuenta. Aún asi eres muy suertudo (y lo reconoces), porque todas esas emociones, sensaciones y sentimientos son lo que te hace sentir vivo, lo que le da un giro diferente a la vida y créeme aparte de que no siempre puedes expresar todo eso, no todos lo encontramos a la vuelta de la esquina.

    Como siempre, me encanta la forma que tienes de ver la vida y de adaptarte a todo. Te sigo leyendo por facebook, twitter y todos los lugares habidos y por haber….

    Espero que sigas viviendo de forma tan intensa y que el amor te atropelle y se quede más tiempo la próxima vez.

    ¡Saludos!!

  2. Solo alguien que ama con cuerpo y alma puede hacer una descripcion tan maravillosa de la fusion de dos cuerpos que se encuentran para una entrega impecable, de esto se trata el amor!!! A brindar por este maravillo encuentro y reencuentro contigo,querido Salvador!!!!!Gracias por compartirlo!

  3. Es mas que placentero poder leer tus entradas en este blog… no sabes lo reconfortante que resulta leer tanta buena onda y experiencias tan apasionantes. Me das un gran alivio y muchas ganas de creer que los malos ratos y las expereincias mas dolorosas se pueden “saltar”. Y además, tus notas son una invitacion a seguir creyendo en el amor, la belleza, la pasion y esa intensidad que la misma vida nos da.
    Recibe un abrazo y nuevamente Gracias.

  4. Waoo, así o más intenso!!
    que me quito el sombrero, carajo! Que rico vivir la vida así de intenso sin remordimientos ni amarguras!! Que rico, que rico!!

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