Categoría: Lifestyle

¡Saludo lechoso y nos vemos en el nuevo blog!

Hey! Les platiqué que nos cambiábamos de refrigerador para seguir guardando o regando la “Leche Fría”

Aquí les dejo la nueva web en donde hay muchos de los “posts” de este blog mas ¡todos los nuevos! salvadornuñez.com

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Leche Fría Salvador Nuñez salvadornunez.mx

 

Leche Fría en navidad… Mi verdadero desnudo del año.

A veces no podemos evitar que nos llegue la nostalgia y un poco de tristeza al ver que a quien tanto quisimos ya no está con nosotros. O quizás si, pero de una manera distinta. Cuando tu cariño  por ese alguien se vuelve incondicional, sólo quieres que pueda ser feliz y que encuentre a la persona indicada. Sin embargo, duele. Duele porque los recuerdos permanecen, los sentimientos, las vivencias, las primeras veces de tantas cosas en tu vida que te marcaron por siempre. En Navidad se remueve el corazón, se emprende un inevitable viaje hacia adentro, hacia lo que sentimos y no hay forma de escapar. En la vida siempre hay momentos en los que nos toca aprender a permanecer de pie en los lugares más incómodos, nos toca volvernos las ramas de los árboles que se mueven con el viento y logran permanecer, subsistir contemplando el paisaje a su alrededor y más aún, adornándolo con su calma.

El amor de pareja se transforma a veces en amistad. Duele, pero la piel cambia su mapa, suda otra ruta que lo lleva al éxtasis del deseo, de esa maravillosa parte de nosotros que en ocasiones cuesta tanto trabajo manejar sin llevarnos al lugar equivocado. Sólo dos veces he logrado en mi vida hacer coincidir amor y pasión, pero fueron mis dos primeros intentos de juventud. ¿Qué me pasó? ¿Qué se me perdió? ¿Qué no aprendí o qué se me olvidó? Mi último amor fue el más grande, el de más calidad y cantidad, pero fue tan puro, tan elevado que no lograba bajar para tocar al cuerpo. Lo amaré por siempre y hoy lo extraño. Extraño sus miradas para mi, ese universo que sólo él era capaz de crear con tal de hacerme feliz. Extraño su sonrisa tan madura e infantil, sus tristezas tan suyas y tan mías. No ha habido navidades más perfectas que las que pasamos juntos solos él y yo. Tan lejos de todos y tan cerca de nosotros en esos lugares que sólo por él pude conocer. Pero me queda el gusto de saber que mi inocencia fue suya, mis miradas y gestos de asombro, de sorpresa, de alegría al descubrir tantas cosas en tantos rincones del mundo que pudimos recorrer juntos.

Poca gente con esa entrega, con esa necesidad y además con ese don de hacer feliz a otro. Cuando me sentía tan poca cosa, me ponía a reflexionar y me descubría grande porque él estaba a mi lado, porque él no era ningún tonto como para tener en su vida a alguien que no lo mereciera. Todos merecemos lo mejor pero a veces eso mejor cambia de lugar.  Lo perfecto muchas veces resulta incómodo e incluso doloroso, pero no hay forma de brincárnoslo. Antes de él hubo un largo camino de experiencias que trazaron mi ruta hacia su encuentro. Después de él no he descubierto hacia dónde voy. El placer del cuerpo lo he experimentado, la piel se ha estremecido y los orgasmos me han fundido con el viento, pero después de eso, vuelvo a sentirme sólo aunque se que no lo estoy.  Su vida y la mía siempre estarán unidas, su felicidad y la mía nunca estarán divididas pero lo extraño. En mi amigo-hermano extraño  a quien por 7 años fue mi pareja dispareja. Porque hoy se que nuestro secreto para volar tan alto fue el complementarnos tan bien, el sentirnos felices de poderle darle al otro lo que no tenía. Pero inevitablemente, todo se transforma el algo mejor que muchas veces rebasa nuestro entendimiento.

Me miro al espejo y se que él podía entender muchas cosas que probablemente todavía yo no entiendo de mi, pero que estoy aprendiendo a disfrutar, a entender y a hacer convivir en paz, sin conflicto y con mucha alegría. Soy aquel extrovertido, escandaloso, impúdico, exhibicionista y chistoso, pero también soy el que está sentado en este momento frente a la computadora a las 3:00pm el día de navidad. En pijama, con una cobija encima y una taza de café caliente al lado, con una perrita que es mi vida y me mira tratando de entender lo que dice el brillo de mis ojos y la velocidad de mis dedos en el teclado.

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Sentirnos vivos es simplemente permitirnos sentir, darle la libertad al corazón de expresar a cada momento lo que tiene que decirnos. Mi Maestro Espiritual “Bhagavan” siempre dice que cualquier emoción o sentimiento que se experimenta plenamente provoca gozo, y si. Es un extraño misterio descubrir felicidad en la nostalgia y la tristeza cuando no nos resistimos a ellas. Porque todo lo que somos y llevamos dentro encuentra la oportunidad de brillar, existir, vivir. Si nosotros logramos desidentificarnos de la mente, de nuestra limitante personalidad, los universos bailan, crean, celebran todas sus posibilidades perfectas y distintas. El premio por dejarlas existir libremente es la transformación de lo que hay dentro de nosotros. Cuanto más nos resistimos a lo que no queremos, más permanece. Cuando soltamos, nos rendimos y nos entregamos a la vida, lo incómodo, esa espesa neblina de carretera que no nos deja ver, empieza a desvanecerse mostrándoos un nuevo paisaje lleno de sorpresas. Cuando empezamos a creer en algo más grande que nosotros, algo más grande que nosotros sucede.

Hoy no me resistí a mis nostalgias aún siendo navidad y quizás este fue mi mejor regalo… porque quiero vivir en libertad.

Paradójicamente en este momento él está montado en un avión rumbo a lugares que recorrimos juntos y yo estoy frente a un monitor volando en todos nuestros recuerdos. Nunca sabemos hacia dónde nos llevará la vida, lo importante es vivirla aprendiendo a disfrutar todo de ella. Puede ser que en el proceso me prepare un reencuentro, o quizás me regale una nueva historia que haga que me retire de esta computadora y me levante de la silla para hacer el amor, para perderme en una nueva mirada…

Feliz navidad por el puro placer de sentir y el agradecimiento de estar vivos.

P.D
Muy pronto sacaremos  la Leche Fría de otro refrigerador…  http://salvadornunezweb.com ¡Váyanse registrando!

Salvador Núñez.

@salvadornop

 

¿Del sexo al amor o del amor al sexo?

Hay noches en las que decidimos darnos todas las concesiones…

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Cuando de pronto te topas con alguien que resulta ser una muy buena cama, con química y todo, te quedas pensando…  O más bien, te quedas recordando el gusto que le diste al gusto y se te antoja volverle a llamar. Mentira, hoy casi todo es por mensajito. Ja, ja. Se ponen de acuerdo y el encuentro se repite… ¡Pero en esta ocasión fue aún mejor! Para entonces ya hay un poco más de confianza y buena onda, por lo que le recoges los pantalones, los calcetines, su ropa del suelo y se la acomodas sobre el sillón, la cama, la estufa o donde se haya armado la acción. Claro, hay que demostrar la buena educación. Se voltean a ver por lo menos los cuerpos y ya les resultan más familiares. A querer o no, empieza a establecerse cierta conexión, y como había algo más que química sexual, se siente cómodo empezar a platicar sobre algún tema. Eso seguro define si el tercer encuentro cuaja o si queda abortada la misión. En este caso: ¡Prueba superada!

No se quedó a dormir porque tampoco era para tanto, para eso soy muy especial, pero nos tocó ver salir el sol estando juntos. Todavía nadie quiere que esto suene cursi ni mucho menos, simplemente es rico salir a la calle a caminar cuando está amaneciendo. Sin embargo, la sonrisa de satisfacción y el cansancio pero el buen humor se te notan a diez kms. de distancia. Con ese ánimo te despides y regresas a tu casa feliz, como niño satisfecho de sus travesuras. Qué rica caminata sintiendo el viento frío en la cara, las manos escondidas en los bolsillos del pantalón y un aire que se cuela y te hace temblar por traer los jeans puestos a pelo. Tu ropa se ha quedado debajo del sillón. Se antoja muchísimo pasar por un café aunque haya que esperar un poco para encontrar una cafetería abierta. El mío con leche fría y dos sobrecitos de canderel, y mientas le das los primeros sorbos, te quemas. Pero tu cuerpo vuelve a calentarse como hace apenas unas horas. Mientras va repasando tu mente el morbo y la calentura, tus manos, tu cuerpo recuerda lo suave de su piel, lo tierno de sus besos y sus brazos abrazando tu cintura. Eso no sucede muy a menudo. Por lo general, el sexo suele ser demasiado impersonal. Si no, sería otra cosa. Pero bueno, en estos momentos te bloqueas un poquito, te pones a pensar en otra historia, pero sin embargo, crees que quieres volverlo a ver. La verdad es que no sabes si se deba más al morbo o a la necedad tus sueños, porque cuando te vas acercando a los 40 quieres sexo, quieres morbo pero también quieres preparar un desayuno para dos cada mañana, quieres usar más platos de la vajilla y cambiar las sábanas más seguido, dos cepillos de dientes en el baño, dos toallas y un beso de buenas noches que te despierte a arrimones en la madrugada. No puedes evitar caer en la tentación del príncipe azul, rosa o de cualquier color. Al fin príncipe; alguien en quien creer y a quien devolverle la fe, porque para esto no importa la edad.

Más o menos maduros, con más o menos experiencia, todos queremos paz, amor y tranquilidad.  “Coincidir es encontrar tus sueños en el mismo camino del otro”.

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Hay momentos para todo; para puro sexo, para amistad, para diversión y complicidad, pero también para sentir un cuerpo y su vulnerabilidad cada mañana. Aquí entra el arte de aprender a vivir cada momento de nuestra vida como lo que es.

Aquí entra el arte de perder el miedo cuando es necesario hacerlo, cuando hay que abrirle la puerta al corazón para no dejarlo atrapado en su soledad.

¿Cuánto somos capaces de dar por una madrugada viendo juntos la tv, recostado uno sobre los muslos del otro, elevado uno sobre las ilusiones del otro y compenetrado uno el cuerpo y la vida del otro?

Esos encuentros que no sabes a dónde te van a llevar, pero te dan la oportunidad de soñar y sentirte vivo.

El Amor Verdadero llega cuando tiene que llegar, pero el amor pasajero llega cuando nosotros le abrimos la puerta.

A mi me gusta vivir de amor, de sueños e ilusión. Lucho cada día por derrotar mis miedos, mis inseguridades, mis traumas y necesidades. Pero eso ya no es mi problema, es mi alegría de vivir, es encontrarle un mayor sentido a cada noche y cada mañana. Mientras tanto, quiero otro encuentro, porque sus besos se han sentido bien, su calor se ha sentido cómodo y su pasión y su instinto animal es tan sucio y puro como el mío, porque a él no le importa otra cosa que ser feliz y hacer feliz a alguien. Eso si me parece algo muy íntimo y lo he descubierto en su mirada…

¿Qué dice tu cuerpo y tus ojos cuando se topan con la persona indicada?

 Amo a la gente que ama, llora, ríe, que mienta madres, pide perdón y perdona, que sabe derramar “Leche Fría”.

Salvador Núñez.

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¡Qué rico es meter la pata!

Prometí concentrar toda mi cabeza y emociones en escribir el libro y en esas ando, pero me gusta romper mis propias reglas. Así que hoy me doy el gusto de regar toda la “Leche Fría” que se me antoje… ¡Espero que los salpique! Ja, ja. Como quiera, el libro viene más explícito, descriptivo, íntimo y descarado. Ja, ja.


Foto @baiocabaio

Y empiezo simplemente diciendo esto: ¡Que rico es meter la pata y que te deje satisfecho! Ajá, sí, todo el tiempo estamos pensando en lo que está bien y lo que está mal. Todo la vida reflexionando, sobándonos los trancazos y con uno que otro orgullo, rencor y culpa por ahí atorada… Pero de pronto te das cuenta que tu vida no sería la misma si no la hubieras “regado” tantas veces, que no tendrías nada que contar, nada de qué reírte. Porque hay que aprender el arte de transformar el llanto en risa y el dolor en cachondeo. ¿O no? Los momentos nunca se repiten, las emociones y los sentimientos tampoco. Al final, da lo mismo si estuvieron bien o mal, lo que queda es el regalo de haberlos vivido, la emoción que descubriste en ti, la adrenalina en el corazón, el veneno dulce de lo prohibido, la fiesta de estar vivos y de divertirte en ella. ¿Amores, amantes, amigos? Ombligos sobre ombligos, risas, química y gemidos que no se olvidan, que se quedan para siempre en el recuerdo dándonos historias, experiencias, misterio y hasta un poco de perversión. Una perversión llena de ternura cuando logramos verla desde otro punto de vista. Le corremos al peligro y quizás de vez en cuando valdría la pena arrojarnos a él y sorprendernos de todas las nuevas sensaciones que podemos descubrir en nosotros. Podemos salir ilesos, podemos salir madreados o hasta quemados, pero al final, “lo bailado nadie te lo quita”. Quien no baila pierde el ritmo y sin ritmo el latido del corazón es aburrido, la sangres que fluye por las venas se enfría y llega a perder hasta el sentido. No creo que sea este un enfoque egoísta porque en el juego de la vida, todos aportamos y compartimos “aciertos” y “errores” que nos hacen aprender, crecer y volvernos libres. Se vuelven un trabajo personal, un reto individual y cuando los superas, una risa colectiva.  ¡Qué rico es sentir que el cuerpo, el corazón y la mente explotan de tanta excitación y exaltación! Porque la química no respeta nada y no conoce  obstáculos… ¡nos asalta y listo, imposible salir corriendo! ¡Qué rico puede resultar incluso lo ilógico, el sin sentido!  Y es que el amor nos encuentra cuando debe de ser y no cuando nosotros queremos. ¿Pero qué haremos mientras tanto? ¿Quedarnos sentados a esperarlo y arriesgarnos a que cuando llegue salga corriendo de lo aburridos, lo poco interesantes, nada misteriosos y débilmente emocionantes que somos? ¡No! Mejor nos acostamos a esperarlo…  Ja, ja. Nos guste o no, lo prohibido siempre tiene un sabor dulce y adictivo.

¡Pobre de aquel que viva “correctamente” toda su vida! Al final no tendrá nada más que las ganas de volver a vivir y de manera distinta, porque la vida le supo a muerte.

No es fácil estar demasiado vivo… pero es un crimen estar muerto. ¡Disfruta tu caos!

Cuando la vida te sorprenda y alborote con algún encuentro-encuero… piénsala dos veces y asume el riesgo, tanto de vivirlo como de no vivirlo. Los momentos no se repiten. Además, sólo quien se atreve a cometer supuestos “errores” alcanza sus propios aciertos. Sólo quien es libre para caerse una y otra vez, gana la capacidad de comprender a los demás sin juzgar. ¿Y qué no es eso el amor…? ¿Comprender, perdonar, compartir, reír, llorar y seguir jugando?

@salvadornop

Salvador Núñez.

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¿De tres en tres…?

Todo el día experimentando un sentimiento, una emoción que no conocía o no recordaba. Un día que comenzó a las 12:00pm a cortina cerrada después de una noche larga e intensa, después de verme envuelto en una sorpresa que de forma extraña y sorpresiva, dentro del cáos de mi mente, provocó al corazón. Aún existen restos de la noche tirados alrededor de mi cama, aún veo colgada a la luna entre el sueño y la almohada. Este es el instante en el que me vengo dando cuenta; siento la piel despierta, húmeda, callada y gritando a la vez. Se me ha ido todo el día en pensamientos pero me siento vivo esta noche, con la sonrisa, la nostalgia, el miedo, el anhelo, la tristeza, la emoción, el sentimiento, la ilusión y la frustración palpitando. Todo eso que somos y que nos recuerda que estamos vivos.
Haciendo un recuento de mis sonidos y silencios de los últimos meses, debo reconocer que los años han comenzado a hacerme muchas preguntas, que empiezan a pedirme explicaciones y yo me hago chiquito con la mirada insegura de un niño en su primer día de clases, tratando de contestar. Doy más justificaciones que explicaciones, pero nunca he sido más honesto y libre al hablar y sentir. En cierta forma y en el buen sentido, puedo decir que ya me he rendido. Hoy  vivo ondeando mi bandera blanca y me he retirado de la trinchera. Hoy sólo queda el recuerdo del tiroteo y la guerra que duele, pero el haberla vivido y saberme de pie, al mismo tiempo me sana y me hace más fuerte. Sin embargo, esa fuerza siempre necesita de la debilidad y la fragilidad del amor.

Noches de tres… de tres historias, tres preguntas, tres caminos y en mi una sóla conclusión: un sólo sentimiento. ¿Cuántos disfraces tendrá el amor? ¿Cuántas mentiras más seremos capaces de imaginar para  seguir sintiendo y creyendo? ¿Cuántos juegos más inventaremos por el puro afán de un instante de sueños?

Y aunque aprendemos a no ponerle nombre a lo que vivimos, aún así, al anhelo no se le engaña. Él no está hecho de razones sino de emociones, y querer matarlo es peor que ver morir al cielo.
Ojalá hubiera más gente “vidente”, de esa que no se queda con lo que ve a simple vista, de esa que sabe perderse en tus ojos y logra encontrarte. Ojalá la curiosidad fuera más grande y el miedo más chico… porque nunca falta el deseo.

¡Cuánto interiorizar y darle vueltas a las cosas! Pero no puede uno dejar de sentir y al mismo tiempo, de reconocer que cuando hay alguna magia, alguna química, algún sueño en sincronía, este no duda en manifestarse. Si hubiera sido así, segúramente no estaría aquí sentado escribiendo. La química compartida del amor no conoce el silencio. Sin embargo, estas son nuestras historias, nuestras noches, nuestra vida, el material que termina dándole forma a nuestra sonrisa y la ilusión que podemos inyectarle a cada nueva mañana.

“Leche Fría” para despertar, para neutralizar el sabor agridulce y para bañar al deseo.

@salvadornop

Salvador Núñez.

P.D

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No se puede traicionar a la “Leche Fría” cuando la llevas por dentro…

Esta relación que empiezo a tener con las letras empieza a volverse codependencia. ¿Será porque saben reflejarme y en ellas me calmo? No se. Quizás sea una cita con el destino que se ha postergado  por alguna razón…
Cada día creo entrar más en el sentimiento melancólico y el tinte bohemio de quienes escriben, de quienes cuestionan y alegran, de quienes viven en sus letras y con las cualesm el aire hace eco. Un eco que resuena en los sentimientos y las emociones de todos aquellos que necesitan escucharlas, de quienes explotan en su sentir pero no tienen la capacidad de expresarlo, de echarlo ´pa afuera. La música, la lectura, la fotografía, todas las formas de arte se vuelven una ventana para los que nos descubrimos artapados en un cuerpo y a veces asfixiados en nuestra propia piel; una piel que nos pide tanto y no se pone de acuerdo con la mente. Sin duda, esta sensación de frustración y a la vez de “placer masoquista” es la que nos envuelve en una burbuja que termina siendo la bocina de nuestros adentros. Porque no cualquiera se atreve a desnudarse por dentro y mostrarse a los demás. Personalmente me parece curioso, para mi es algo tan natural e inevitable y por eso me cuesta trabajo comprenderlo. Sin embargo, confieso que quisiera también desnudarme más seguido por fuera delante de otros ojos, otras manos, otros deseos e ilusiones silenciosas. Todos tenemos dos partes y gracias a ellas estamos completos. Pocos logramos reflejar ambos lados de nuestra personalidad, ambas necesidades del alma y ambos caprichos del corazón. ¿Cuál es el secreto? Desidentificarnos de la “aparente razón”. Créanme que no resulta ser cosa fácil, sin embargo, este se vuelve nuestro único refugio de paz y consuelo, nuestro propio universo y la única entrada al infinito de la mente. No se si dentro de mi se haya suscitado un reto, un descarado debate entre la razón y la emoción, entre lo “correcto” y lo “real”, entre lo “humano” y lo “animal”. El caso es que las letras son la llave que abre todo lo que hay en mi: pasión, ilusión, frustración, deseo, morbo, sexo y una orgía de pensamientos y sentimientos desesperados por encontrar salida y más que eso, consuelo y saciedad. Porque no hemos de negarlo; necesitamos también cubrir nuestra cuota de “supuesta suciedad”. ¡Qué divertido es jugar a lo “bueno” y “malo”, a lo “correcto” y lo “incorrecto”. De no ser así, la vida no tendría morbo, no tendría sabor, sería tan monótona y aburrida… Así que juguemos con nuestros prejuicios, nuestros límites, nuestros retos. Pongamos sobre la mesa o sobre la cama, toda creación de nuestra mente, de nuestros deseos contenidos o insatisfechos y con ellos hagamos una fiesta de esas que nadie olvida y que todos callamos. ¡Wow! ¡Cuánta falta me hace una de esas! ¿Y  a ti? Porque aquí no sólo se habla de lo que yo siento, sino de lo que tu piensas cuando me lees, de lo que tu callas mientras yo cuento, de lo que todos buscamos y pocos encuentran. La calle está llena de gente en  plenas fiesta de la independencia de México y heme aquí encerrado tratando de encontrar salida a todo lo que siento. Porque estoy convencido de que la libertad la llevamos por dentro. Sin embargo, no miento. Quisiera estar allá afuera revolcandome en una mirada y otro cuerpo. Pero no lo he encontrado, no me he tropezado con él todavía. Y miren que he caminado bastante. Sin embargo, eso mismo me ha enseñado a disfrutar sin estar buscando tanto. Un vez más, hablando de esto, me debato entre el destino y mis débiles deseos. Si, son débiles, porque si fueran más fuertes ya me los hubiera topado a la vuelta de la esquina. ¿Pero qué se le va a hacer? Uno vive con lo que tiene y todos esperamos llegar a tener más… Pero eso no importa mientras enfrentemos nuestra realidad con una sonrisa y un descarado desenfreno. ¡Calma! Segúramente nos toparemos con algo que cambie nuestro rumbo para siempre.Volteo y veo dos cosas: la marca de mis dedos y mis labios en mi copa y el precio a pagar por este placer de “sentir” y “decir” que va dejando en ceros la botella de vino. ¿Por qué bebemos? Porque es más fácil quitar el cochambre de nuestra personalidad con este bendito veneno. Y no estoy diciendo que sea lo “correcto”,  pero si afirmo que es lo “necesario” . A mi me funciona. Tengo una vida, la vivo y la agradezco cada mañana, pero eso no implica que muchas veces me estorbe, me incomode al grado de sacarme lágrimas y más tarde, termine sonriendo. Porque muchas veces no nos reímos sólo de lo “chistoso” sino de lo “inevitable” y ese es el espíritu de “guerreros” que transforma nuestra “actitud”.

No quiero dejar de escribir, pero los silencios nutren más que las palabras… De anemia no pienso morir pero si de una sobredosis de ” mi mismo”, de placer y de maña.
¡Qué risa! Hace poco me bautizaron en “Twitter” como “el hedonista”. Y cada día me siento más identificado con el término. Pero ese es un “paquete grande” (como a todos nos gusta…) Ja, ja. Porque el chiste no es buscar la belleza en todo, sino encontrarla.

Me voy a seguir escribiendo, no en la cabecera de la cama, porque todavía no tengo. Pero si en la espalda de una piel que no veo, pero que si imagino y tiene el poder de excitarme y recordarme de lo que estoy hecho.

Si, hoy no hablé de “Leche Fría”, pero a veces es necesaria la traición para mantener la emoción latente.  Sólo hay que aprender a asumir el riesgo. En el fondo de lo que soy no hay tal traición, porque “Leche Fría” es lo que corre por mis venas y lo que se hincha haciendo inevitable un orgasmo de “identidad”.

¡Salud!

P.D
Si existieras, si te tuviera aquí, en este instante correría a tus brazos y te deleitaría con todo lo que somos capaces de sentir…
Y yo me conozco, todas estas letras tomarían forma de canción. Te sigo esperando…

 

Salvador Núñez.
@salvadornop

A servir la “leche fría” desde otra jarra y una nueva piel: la mía.

Apenas hace unos días y unas noches, como toques de electricidad, empezaba a sentir descargas de Leche Fría. Pero no con la fuerza suficiente para hacer arrancar el motor de nuevo. Minuto a minuto, cuando se cuelan los silencios en la piel, se llenan de blanco los sentidos. Entonces el cuarto comienza a inundarse y yo a nadar en él con el deseo de ahogarme y dejar de pensar para poder sentir.

Distinta ubicación, paredes diferentes, una atmósfera nueva en la que hoy estoy parado y en la que comienza a ser fácil sumergirme y soltarlo todo. Cierro los ojos, me quito la ropa, enciendo la piel, apago la luz y entro a la calle del deseo, de la nostalgia de la pregunta de los sueños en donde corren ríos de “leche fría” que calman y quitan la sed, que lubrican el corazón y la piel.  Me exploro por dentro y encuentro la ilusión intacta, me lleno de calma y sigo nadando, sigo flotando en este espacio que empiezo a sentir mío y al que empiezo tambien a entregarme. Porque así somos todos; nos damos y nos compartimos cuando logramos vencer el miedo, cuando nos sentimos tan llenos y completos que no nos importa que nos roben de a poco.
Estas nuevas paredes me saben más a mi que las anteriores, se ven más como yo, como soy y como me siento. Por lo mismo, me es más fácil viajar hacia adentro. No hay prisa, no hay personajes pero si hay un alma empapada, un alma caminando debajo de la lluvia con los pies limpios de tierra mojada y los pulmones contentos del olor a humedad de mi propio cielo y mi propio tiempo.
Al fin me siento sólo, completo. Al fin puedo leer mis propias letras y empiezo a armar nuevas oraciones. Las noches me susurran al oído sólo por coquetear, porque saben que pueden gritarme si quieren. Mi almohada y las sábanas son de confianza, lo saben todo, no les oculto nada. Es más, les pido permiso para explorar los mundos y los muslos de otros cuerpos. A veces imaginarios, a veces de carne y hueso. Aunque no he querido imaginar mucho últimamente… Ja, ja.

Blanco: un color que me vuelve “neutro”, que me calma y me excita, que me eleva y me hunde, que me sabe a “completo” y por lo mismo, me busca.
Dos buróes blancos lechosos llegaron a mi de la nada y en este todo, se encienden y me provocan a sentir, decir y escribir. (Esta relación morbosa con las letras cada día me sienta mejor)
Un espejo; un espejo que aún no encuentra lugar porque ha preferido viajar a cada rincón para reflejarlo todo…  Y un reloj que conservo desde niño y que no funciona. O más bien es demasiado perfecto, no me da la hora pero me da recuerdos, momentos. Si, hay unas cuantas cosas más a mi alrededor, pero por el momento me las reservo para dejar siempre un aire de misterio. Porque por más poca ropa que usemos, siempre debemos conservar para nosotros un secreto.

Me da risa, esto está pareciendo la versión futurista de la canción de Cri-Cri… “Di por qué, ¡dime abuelita!” Ja, ja. Pero versión porno… ¡Vaya! ¡por lo menos!
Salto del placer a la risa porque me he construído un puente perfecto, porque no le encuentro sentido a uno sin la otra.
Empiezo a sentir el bajón, el efecto de la “leche fría” se está metiendo al cajón. Pero esta noche se han servido los primeros vasos sólo para mi y para poder salpicarlos un poco.
Gracias por esos 5 sentidos, por el tiempo que se toman para leer mis momentos y por ese deseo de sentir. Gracias por hacer de este blog una orgía de emociones, recuerdos y sensaciones.

Salvador Núñez.

¡Salud!