Categoría: Melancolía

Leche Fría en navidad… Mi verdadero desnudo del año.

A veces no podemos evitar que nos llegue la nostalgia y un poco de tristeza al ver que a quien tanto quisimos ya no está con nosotros. O quizás si, pero de una manera distinta. Cuando tu cariño  por ese alguien se vuelve incondicional, sólo quieres que pueda ser feliz y que encuentre a la persona indicada. Sin embargo, duele. Duele porque los recuerdos permanecen, los sentimientos, las vivencias, las primeras veces de tantas cosas en tu vida que te marcaron por siempre. En Navidad se remueve el corazón, se emprende un inevitable viaje hacia adentro, hacia lo que sentimos y no hay forma de escapar. En la vida siempre hay momentos en los que nos toca aprender a permanecer de pie en los lugares más incómodos, nos toca volvernos las ramas de los árboles que se mueven con el viento y logran permanecer, subsistir contemplando el paisaje a su alrededor y más aún, adornándolo con su calma.

El amor de pareja se transforma a veces en amistad. Duele, pero la piel cambia su mapa, suda otra ruta que lo lleva al éxtasis del deseo, de esa maravillosa parte de nosotros que en ocasiones cuesta tanto trabajo manejar sin llevarnos al lugar equivocado. Sólo dos veces he logrado en mi vida hacer coincidir amor y pasión, pero fueron mis dos primeros intentos de juventud. ¿Qué me pasó? ¿Qué se me perdió? ¿Qué no aprendí o qué se me olvidó? Mi último amor fue el más grande, el de más calidad y cantidad, pero fue tan puro, tan elevado que no lograba bajar para tocar al cuerpo. Lo amaré por siempre y hoy lo extraño. Extraño sus miradas para mi, ese universo que sólo él era capaz de crear con tal de hacerme feliz. Extraño su sonrisa tan madura e infantil, sus tristezas tan suyas y tan mías. No ha habido navidades más perfectas que las que pasamos juntos solos él y yo. Tan lejos de todos y tan cerca de nosotros en esos lugares que sólo por él pude conocer. Pero me queda el gusto de saber que mi inocencia fue suya, mis miradas y gestos de asombro, de sorpresa, de alegría al descubrir tantas cosas en tantos rincones del mundo que pudimos recorrer juntos.

Poca gente con esa entrega, con esa necesidad y además con ese don de hacer feliz a otro. Cuando me sentía tan poca cosa, me ponía a reflexionar y me descubría grande porque él estaba a mi lado, porque él no era ningún tonto como para tener en su vida a alguien que no lo mereciera. Todos merecemos lo mejor pero a veces eso mejor cambia de lugar.  Lo perfecto muchas veces resulta incómodo e incluso doloroso, pero no hay forma de brincárnoslo. Antes de él hubo un largo camino de experiencias que trazaron mi ruta hacia su encuentro. Después de él no he descubierto hacia dónde voy. El placer del cuerpo lo he experimentado, la piel se ha estremecido y los orgasmos me han fundido con el viento, pero después de eso, vuelvo a sentirme sólo aunque se que no lo estoy.  Su vida y la mía siempre estarán unidas, su felicidad y la mía nunca estarán divididas pero lo extraño. En mi amigo-hermano extraño  a quien por 7 años fue mi pareja dispareja. Porque hoy se que nuestro secreto para volar tan alto fue el complementarnos tan bien, el sentirnos felices de poderle darle al otro lo que no tenía. Pero inevitablemente, todo se transforma el algo mejor que muchas veces rebasa nuestro entendimiento.

Me miro al espejo y se que él podía entender muchas cosas que probablemente todavía yo no entiendo de mi, pero que estoy aprendiendo a disfrutar, a entender y a hacer convivir en paz, sin conflicto y con mucha alegría. Soy aquel extrovertido, escandaloso, impúdico, exhibicionista y chistoso, pero también soy el que está sentado en este momento frente a la computadora a las 3:00pm el día de navidad. En pijama, con una cobija encima y una taza de café caliente al lado, con una perrita que es mi vida y me mira tratando de entender lo que dice el brillo de mis ojos y la velocidad de mis dedos en el teclado.

lf navidad

Sentirnos vivos es simplemente permitirnos sentir, darle la libertad al corazón de expresar a cada momento lo que tiene que decirnos. Mi Maestro Espiritual “Bhagavan” siempre dice que cualquier emoción o sentimiento que se experimenta plenamente provoca gozo, y si. Es un extraño misterio descubrir felicidad en la nostalgia y la tristeza cuando no nos resistimos a ellas. Porque todo lo que somos y llevamos dentro encuentra la oportunidad de brillar, existir, vivir. Si nosotros logramos desidentificarnos de la mente, de nuestra limitante personalidad, los universos bailan, crean, celebran todas sus posibilidades perfectas y distintas. El premio por dejarlas existir libremente es la transformación de lo que hay dentro de nosotros. Cuanto más nos resistimos a lo que no queremos, más permanece. Cuando soltamos, nos rendimos y nos entregamos a la vida, lo incómodo, esa espesa neblina de carretera que no nos deja ver, empieza a desvanecerse mostrándoos un nuevo paisaje lleno de sorpresas. Cuando empezamos a creer en algo más grande que nosotros, algo más grande que nosotros sucede.

Hoy no me resistí a mis nostalgias aún siendo navidad y quizás este fue mi mejor regalo… porque quiero vivir en libertad.

Paradójicamente en este momento él está montado en un avión rumbo a lugares que recorrimos juntos y yo estoy frente a un monitor volando en todos nuestros recuerdos. Nunca sabemos hacia dónde nos llevará la vida, lo importante es vivirla aprendiendo a disfrutar todo de ella. Puede ser que en el proceso me prepare un reencuentro, o quizás me regale una nueva historia que haga que me retire de esta computadora y me levante de la silla para hacer el amor, para perderme en una nueva mirada…

Feliz navidad por el puro placer de sentir y el agradecimiento de estar vivos.

P.D
Muy pronto sacaremos  la Leche Fría de otro refrigerador…  http://salvadornunezweb.com ¡Váyanse registrando!

Salvador Núñez.

@salvadornop

 

¿Leche fría al espejo?

Cuando estás enamorado, descubres el sentido de estar vivo, celebras existir a cada momento y dejas de cuestionarte muchas cosas porque cada célula de tu cuerpo sólo quiere sentir. ¡Está sedienta de “Leche Fría”! La mente se rinde ante un corazón despierto.
La vida no se cuestiona, se vive. El cuerpo nos estorba…. pero nos sirve para llegar tan dentro y respirar el alma en su aliento, en un gemido, en un suspiro. ¿Qué no es eso lo que hace la vida cada que respira, cada que sopla el viento? La luna serena excita y enciende al sol y el sol se apaga con tal de dejar reinar al éxtasis de la luna.
Que se eclipsen los labios, que se aprieten las manos, que exploten los cuerpos, porque esto es darle un mayor sentido a cada momento…
La vida siempre es grandiosa cuando sabemos esperar, cuando confiamos en llegar y cuando ponemos todo nuestro ser en ello. Así como hacemos para llegar a un orgasmo, así deberíamos ser pacientes y dedicados para tocar la felicidad y explotar en ella.

Uy, cuánta inspiración, pero sobre todo, ¡cuanto recuerdo! ja, ja, ja.

Cuando estás enamorado, descubres el sentido de estar vivo, celebras existir a cada momento y dejas de cuestionarte muchas cosas porque cada célula de tu cuerpo sólo quiere sentir. La cosa es recordarlo cuando no lo estamos. Hay que enamorarse y cachondearse también a uno mismo! ¿O No? ¡A salpicar de “leche fría” al espejo! ¡Lo digo en sentido figurado!
¿Será?

¡Que se sienta rico el día de hoy!

Unas lágrimas de leche fría…

Pasan los años y sigue doliendo a veces extrañar algo que ya no existe… un amor que se convirtió en amistad.
Entrar a solas a esa casa despertó la nostalgia en los poros de mi piel. Encontrar puesto el arbolito de navidad y encenderlo, fue encender el recuerdo, la ilusión de aquellos momentos, la magia de la compañía creando una vida juntos. Esa luz que brillaba en los foquitos, me hizo ver todo lo que había a mi alrededor de una forma que ya no recordaba. Porque si bien ese  espacio fue el final de nuestra vida juntos, cada mueble, cada adorno empezó a proyectar recuerdos en las paredes mientras mi cuerpo y mi espíritu dibujaban inevitables sombras.


Todos añoramos compartir nuestra existencia con esa persona especial que nos hace sentir completos, queridos, protegidos, comprendidos, resguardados. Todos buscamos expresarnos a través de ese instinto llamado pasión, fundir nuestros sueños en la mirada del otro y hacer sus lágrimas tuyas, perder y ganar el tiempo juntos.

Cuánta ternura puedes encontrar en quien se mantiene cerca de ti cueste lo que cueste, en quien da todo lo que tiene por dentro y por fuera con tal de hacerte feliz. Hay personas, almas, corazones que jamás se van de tu vida, que se quedan para siempre luchando por encontrar un espacio en donde no quepa el dolor.
El amor a veces se convierte en amistad y cuesta trabajo asimilarlo, entender cómo tu corazón se ha quedó ahí pero tu cuerpo ya no puede explotar en el suyo y tus alas cambiaron de vuelo, de rumbo sin siquiera pedirte permiso. Pero la vida está hecha para volar, para soltarnos, para lanzarnos al vacío. Porque sólo en ese trayecto, en ese absurdo miedo a la soledad, en esa adrenalina de sentir que estamos a punto de tocar el suelo, aparece un nuevo cielo para nosotros…
Lo único que me queda es agradecerle a la vida el poder seguir a su lado, el seguir caminando juntos aunque de diferente manera. Sus triunfos son los míos, sus lágrimas me duelen, su sonrisa me motiva y quiero verlo feliz. Quiero verme feliz yo también porque se que eso lo tendrá tranquilo en cierta forma. Una amistad es para siempre, un amor puro dura para toda la vida. Somos dos árboles con las ramas muy crecidas, golpeados por la tormenta pero con nuestra fe perfectamente anclados a la tierra, con la ilusión mirando al cielo y las estrellas. Somos dos árboles reverdeciendo, aprendiendo a ser flexibles para resistir los vientos. Somos dos y somos uno y eso me hace feliz. Sin embargo, esta
noche, las luces del recuerdo me hicieron derramar unas cuantas lágrimas de leche fría mientras caminaba rumbo a mi casa.
Gracias siempre por todo lo que me has dado y lo que seguirá uniéndonos para toda la vida. Nuestro mismo Dios…

Salvador.


Inevitable…

Esta sensación, este aire, este sol de diciembre en octubre me pone los nervios de punta, me da escalofríos porque hay algo en el ambiente, en mi mente y encada poro de la piel que me quiere decir algo pero no entiendo. Esta luz dorada-plateada, esta sensación de entrar a un tunel que me cruzará a una nueva realidad en mis emociones, en mis sentimientos.
No se si relacionar todo esto a una persona. Caminamos la vida y en ocasiones vamos perdiendo un poquito la fe o dejamos de confiar en nuestra intuición por no haber acertado antes o por no haber conseguido los resultados que deseábamos. Pero algo, algo siento y no se lo que es. Tengo altas y bajas constantes, tengo momentos de desesperación y minutos después de recogimiento, como si algo o alguien me abrazara cálidamente y me dijera que todo estará bien. No voy a desconectar al corazón de mis ideales porque sin corazón y sin la idea del amor no vivo. Simplemente así soy, es mi esencia.
Esta impetuosa necesidad de sentarme a escribir… Me imagino que será un camino desesperado con la esperanza de poder llegar a aclarar un poco lo que no entiendo pero siento cada vez más.

¿Estará conectado a lo que más deseo? ¿Tendré que soltar todos mis miedos para darle entrada?
¿Tendré que abandonarme por completo  para que esta sensación, este brillo, este aire fresco me transforme? Siento este holograma de la existencia en pausa al grado de casi haber dejado de respirar y al mismo tiempo me siento al borde del vacío.
Estoy convencido de que cuando alguien se cruza en tu vida es por una determinada razón. Alguien llegó y no entiendo por qué ni para qué. ¿Para hacerme feliz? Si, me hace feliz cuando yo decido sentir felicidad evitando pensar en todas las circunstancias que hoy creo son un obstáculo para que podamos estar juntos. ¿Apareció tan sólo para mostrarme que lo que busco si existe? ¿Aparecí yo también en su vida para mostrarle lo mismo pero cada quién deberá ir por su lado?
Creo que empiezo a poder ponerle nombre o por lo menos colores a esta sensación. Siento algo rojo, algo dorado, algo gris claro. Siento algo muy cálido con un toque clásico.
Volteo a mi alrededor, observo cada detalle, cada uno de los elementos que me rodean… una tasa de café, un iPhone, unos tennis en el piso, la luz que entra por la ventana y me llama mucho la atención el reflejo de un espejo sobre un mueble blanco de madera. More, mi perra, acostada en el sillón y al igual que yo, mirando por la ventana… ¿Qué pensará ella?
O me meto a bañar y salgo a caminar a la calle  o me quedo viendo una serie que me acaban de mandar en un link para ver en la computadora. Una de esas series que se vuelven importantes en tu vida y que sientes que te están hablando, que te están entregando pistas de eso que tanto andas buscando.
Es una serie que habla de la ilusión del tiempo, de diferentes papeles que vamos jugando en vidas y mundos paralelos… Si, eso siento. Que todos nos vamos encontrando y en ocasiones reconociendo.
Acabo de reconocer a alguien… Me refiero a la persona de la que hablaba hace rato. Apareció de la forma más extraña, misteriosa y hasta burda podríamos decir. Sin duda, fue una cita con el destino. De esas que te demuestran que la realidad supera a la ficción,  que el mundo cabe en un pañuelo. Cuando algo debe de coincidir, la vida se las gasta de las mejores maneras y nos sorprende. Ese encuentro me sacó de órbita. No tanto al principio, pero cuando descubrimos de qué manera estaban entrelazadas nuestras vidas y sentí el dolor que esto le ocasionaba, me hizo mirarle a los ojos y algo dentro de mi supo por qué nos habíamos encontrado. Pero sigo sin poderlo entender aunque ya me he atrevido a empezarlo a vivir sin saber a dónde irá a parar.
Cuando algo coincide en verdad, coincide con todo lo que es y de todas las formas. Coincidió en un instante la mirada, la piel, la mente, el corazón y los sueños rebasando el dolor que podría estarse viviendo en el momento al descubrir muchas cosas. Sólo me quedó darle un abrazo, sólo me quedó rendirme ante el roce de su piel y en pocos instantes, al de sus labios. Dios, el cielo si se puede tocar en la tierra. ¿Y Qué? ¿El precio por eso puede ser un infierno? No, no lo creo. No concibo semejante locura. La única relación que encuentro entre “cielo” e “infierno” es que sólo pediéndole el miedo al segundo, podemos sentir el primero.
Y es lo que he venido haciendo.
Diciembre, no me gusta la sensación de diciembre, debo reconocerlo. Significa demasiada presión para demasiado mundo y quizás yo me incluya en él. Cuando pude, siempre salí corriendo o más bien volando a mundos diferentes donde no compartían la misma sensación ni significaba lo mismo esta fecha del año. Ahora me da miedo no poder volar ni correr y se que el tiempo me va a alcanzar.
Pero si pienso así, ¿entonces por qué me llenó de dicha y magia sentir el sol de diciembre desde septiembre? ¿O será que ya estoy desfasado entre mis ilusiones, mis anhelos y mis realidades y empiezo a confundirlo todo cuando todo sigue en el mismo lugar?
creo que tengo que ponerme a leer sobre los diferentes tipos de locura que puede atravezar la mente humana… Ja, ja.

Quizás lo importante sea tan sólo todo este planteamiento, todo este despertar del corazón y los sentimientos, fortalecer el deseo de amar, de compartir, de crecer junto a alguien, de serle fiel, de empezar a vivir cosas nuevas que no existían en mi.
Se metió el sol, cambió la luz que ahora ilumina el departamento y me da una sensación completamente diferente a la que sentía cuando empecé a escribir. Creo que es momento de pararme de la silla yo también, dejar de cuestionarme, de filosofar y de meterme a la regadera, largarme a la calle y seguir viviendo…
¡Ah! El sol volvió pero yo me voy de aquí a sentirlo caminando por el sábado, escuchando música y coleccionando momentos.

Sangrando leche fría en una noche como pocas…

Uy, noches como esta, pocas… pocas han habido en mi vida en las que el alma, la piel y el corazón quedan a flor de piel respirando su presente y pasado. Sangrando sus nostalgias, melancolías, su dolor, su pasión y su esperanza…
Creo que esta es la tercera en 37 años… Recuerdo la anterior hace 11 años em Miami. Me olvidé de mi, recordé lo que yo era y pude conectarme con mis más profundos deseos, con mi más profundo dolor y recuerdo por alguien. El escenario fue en esa ocasión un departamento muy chiquito, un baño con mosaicos rosas empañados por el calor del agua de la regadera, un espejo nublado, una tina que pudo remover toda una historia que quedó inconclusa, frustrada… No se cuántas botellas de vino que deshinibieron el miedo a sentir, recordar y volver a vivir… La piel, esa piel que volvió a estremecerse, a sudar y a recordar el olor del amor, de la pasión más grande que había sentido en su existencia, terminó tan remojada, tan cansada, tan arrugada y rendida…
Puedo decir que casi perdi el sentido. Poca gente conoce la intensidad que habita en mi. Poca gente se atreve a compartirla… No es fácil, duele señores, duele.
Hoy lo confieso. No es fácil ser yo pero si es maravilloso poder sangrar cada momento, cada caricia, cada beso, cada orgasmo, cada sudor en la piel y transformarlo en eternidad.
Hoy se repite otra versión de esa noche con miles de nuevas vivencias acumuladas. Que interesante tener todo un nuevo abanico de emociones, de sensaciones, de experiencias, pero hay algo que no cambia… mi recuerdo, mi esencia suspendida en el viento, en la atmósfera que no conoce del tiempo.
Este departamento de pronto se vistió de mi carne, de mi pasión, de mi. Quisiera ponerle otra cara a mi búsqueda más secreta, más oculta, pero nadie se ha atrevido.
Hoy tengo a alguien en mi vida que podría ser y convertirse en mi eternidad, en las manesillas del reloj sin miedo a moverse, pero no se…
Lo confieso, en este momento veo a mi alrededor botellas de vino tinto vacías, vasos, copas llenas de esperanza, un poco de dolor y de nostalgia en pleno jueves.
Han sido muy pocas las ocasiones en que he escuchado una canción en “repeat” por más de 4 horas seguidas y no me canso.
Bendita música, bendito el arte que nos conecta con lo más íntimo de nosotros mismos.
Amen, sientan, hagan el amor y tatúenlo en su piel. La vida es eso. La vida está hecha de momentos.
Cuánto quisiera tener aquí a la persona que ha logrado removerme la vida, moverme el corazón de lugar y pensar en un “para siempre”,
pero todo sucede dentro de nosoros.
El amor lleva en sí su propia recompensa.
Todos somos diferentes, yo soy así. Soy intenso, escribo, canto, vacío mi alma en todo lo que hago y el mundo a veces no está listo para escucharlo. Mucho menos para sentirlo. Yo se que tú si. Gracias por leerme, por escucharme y compartir lo que llevamos dentro.
Cada día, cada mañana trato de inventar algo nuevo para sacar lo que hay dentro de mi.
Esta vida tan maravillosa y misteriosa…
Hoy a alguien le mando flores y besos.

Y no es ego, pero la foto de este blog es mía, porque cada arruga de mis ojos tiene tanto significado y un nombre, y si se han tatuado en mi piel, es porque son parte de mi. Hoy hice un viaje a quien soy por dentro.
Esta es la canción que he venido escucachado las últimas 4 horas… y no es que me quede la letra, pero pronto la grabaré y les publicaré el video.

Leche fría en la piel…

De pronto me entró por escribir sobre la piel ya que la distancia no me permite escribir en la suya…
Al vivir un amor tan fuerte, tan del corazón, el alma y el cuerpo y tenerlo lejos, empiezas a cuestionarte muchas cosas, empiezas a descubrir todo lo que la piel de la persona que amas puede significar para ti.  No es que seamos sólo cuerpo, pero si es la más maravillosa manera que tenemos de conectarnos a través de nuestros sentidos. Amar a alguien con todas tus fuerzas, tus entrañas, tus sueños e ilusiones, con toda la experiencia del pasado que nos permite valorar y agradecer el presente, nos hace honrar la piel, su piel, ese roce capaz de estremecernos y llevarnos al cielo y a la vez al infierno sintiéndolo el más ardiente paraíso.
Cuando amas a alguien, cuando sientes esa conexión inexplicable e inevitable, el olor de su piel te excita, te estremece, te hace volar, reír y llorar.

Es un misterio de la química, de la magia, del morbo, reflejo del alma y expresión de nuestra animalidad. No quiero explicar nada, simplemente quiero expresar mi emoción. Cuando tu piel estuvo dormida por tanto tiempo y era capaz tan sólo de sexo, su despertar te sorprende y transforma. Altera tus sentidos, exalta emociones y despierta el dulce dolor de los celos, la ilusión de la posesión y la pertenencia. Es curioso… se busca amar suavemente, libremente, tranquila y apasiblemente. Se busca amar en paz absoluta, en equidad y armonía constante pero nadie lo logra. Y si lo logra es porque ya no está involucrada la piel. La piel duele pero también sana. Esa piel, la razón de la existencia de nuestras manos, nuestros labios, nos lleva a saborear la perfecta imperfección, la pacífica guerra, la libre prisión. No hay razón, sólo pasión, sólo ternura e instinto que busca encontrar el amor.
La piel nos conecta, nos separa, nos acerca, nos aleja, nos libera, nos atrapa, nos hace amar y hasta odiar. Todo depende de la confianza, el amor y el respeto con el que aprendamos a sentirla y a tenerla.  Su espalda, su pecho  entre nuestros brazos explica la perfección de la vida en un instante… Para poder amar la piel, hay que sentirla con el alma y sudarla por los poros. Hay que besarla a boca abierta y probarla, impregnarla también de tu sabor.
Piel de hombre, piel de mujer… qué más da cuando te atreves a amar. Es tan sólo la entrada a lo inmenso, la ilusión de la forma y el tiempo, de lo permanente dentro del cambio eterno. La piel nos llama, nos provoca, pero también nos pone la corona de la victoria.  Serle fiel a la piel que ha impregnado tu piel es tan fácil y natural como una nube al cielo.  Porque en ella va envuelta la magia de tu vida, tu ilusión y el deseo deexplotar sólo en ella y nadando tan profundo como el mar. Confieso que jamás antes había pensado de esta manera….
Todo es nuevo para mi.
Quisiera ser tatuaje en su piel…

¿Qué es para ti la piel con y sin amor? ¿ A qué te sabe?
Salvador.

Retro milk… tan fría y refrescante en cada momento sin importar el tiempo.


Últimamente me ha vuelto este mood retro nostálgico que me fascina. De pronto otra vez esta sensación que resulta difícil de explicar… este respirar colores pastel, texturas psicodélicas,  el sonido de pocos coches en las calles, las canciones de la época, fotos amarillentas, magentas y sobre expuestas, recuerdos que todavía conservan hasta su olor…


La casa de mi abuelita cualquier día por la mañana y ese olor a café con leche, a pan con mantequilla y mermelada. Su vajilla blanca de porcelana con filito dorado y la de nosotros (los niños) ja, ja, ja,  de plástico y con flores.  En diciembre encontré algunos de eso platos y los rescaté, por su puesto.  Me los encontré en el departamento de Acapulco…. Ese lugar que amé toda mi infancia, toda una identidad visual de la época de Silvia Pinal y Mauricio Garcés.  Ya saben, cortinas estampadas, sillones floreados, espejos de rombos y macetas de bola. Ja, ja. Los colores, casi siempre eran los mismos: amarillos, naranjas, vedes y azul turquesa.


Gran parte de los recuerdos que tengo de niño tienen que ver con mi abuela y sus cosas. Recuerdo un rodillo con el que hacía ejercicio (gimnasia, decía ella…) en su recámara ¡y con el que se rompió una vez la nariz! Ja, ja. Si tuviera fotos de todo, les juro que se divertirían mucho. Mi abuelita nunca fue, ni es hasta la fecha una abuelita tradicional. Siempre ha sido una mujer amorosa de espíritu joven y alegre, trabajadora y emprendedora. Toda una mujer de negocios y además, hermosísima. Eso justifica su vanidad. La verdad es que todas las caras y cuerpos bonitos que hay en la familia, se deben a los genes de  esta mujer. Je, je. He de conseguir fotos de cuando era joven, creo que María Félix las hizo desaparecer todas de puritita envidia… Qué mujer mi abuela con sus sombreros, abrigos y vestidos de la época.
La forma de vestir, los peinados, de alguna forma han vuelto a estar de moda pero los momentos nunca regresarán, jamás se repiten. Por eso mismo hay que vivirlos al tope, intensamente. Porque con ellos sucede lo mismo que con los viajes largos a países lejanos, desconocidos y tan diferentes al nuestro. En el momento pueden ser cansados y difíciles, pero después se recuerdan entrañablemente toda la vida…


Y me ha entrado otra vez este “mood retro” ahora que empiezo a descubrirme en otros ojos, en otro corazón, ahora que me nace una necesidad tremenda por meterme en la vida de quien amo.  Quisiera que cada día me conociera más, descubriera cosas en mi de las que ni siquiera yo recuerdo. Quisiera que se vuelva cada minuto más parte de mi existencia y logre colarse y sentirse parte de mi pasado, mi presente y mi futuro de alguna manera.
Hace una semana tenía ganas de explicar esto que siento y no puede, pero ayer lo dije con una sóla frase que sólo yo se el enorme significado que tuvo. “Te amo con cada uno de mis 37 años”.
Uuuufff… eso significa amar a alguien con todo lo que eres, con todos tus recuerdos. Reconocer que toda tu vida le ha dado forma a lo que eres hoy, que cada momento vivido te ha permitido ser quien eres y gracias a eso has conquistado el amor de quien te ama hoy. Cuando lo entendemos,  sólo podemos vivir agradecidos con el tiempo.

Llega un momento en nuestra vida en el que sentimos una nueva y gran tranquilidad por dentro más allá de cualquier circunstancia que esté sucediendo. Nos toma tiempo empezar a entenderla, a saborearla, a descubrir en qué consiste y para qué nos sirve.  Yo la estoy descubriendo ahora y muero por compartirla y hacerla sentir en cada caricia, en cada beso, en cada mirada de madrugada, en cada gesto de placer y hasta en cada guiño de ojo con lagañas y el mal aliento de la mañana. Esa tranquilidad se llama identidad.  Esa tranquilidad viene de la aceptación de quienes somos y de donde venimos, de empezar a amar todo lo que ha sido nuestra vida, de ver la perfección en cada instante sin compararlo con ninguna otra cosa.

Llega un momento en el que no te interesa ser como nadie más, que no te importa quedar bien con nadie mas que con quienes amas y por su puesto, contigo mismo. Hoy para mi lo más maravilloso en la vida es eso.  Hoy mis sueños  pueden verse reflejados en una foto sencilla, porque más allá de las formas y las imágenes, quizás lo que percibirían serían sentimientos, emociones, anhelos…
En unos nuevos ojos me perdí, en su alma me encontré y en su sexo me escondí, y quisiera continuar este juego toda la vida.

Si tuviera ahorita a mi amor enfrente le diría esto:
Es ahora cuando me doy cuenta que soy tan tradicional y loco como siempre había querido ser y tan sexual y berrinchudo como nunca me lo había permitido. Hoy soy tan feliz, tan yo conmigo y tan yo contigo. Gracias por permitirme serlo. “Creo en ti”.
Wow, pero se me antoja volver a dar un salto en el tiempo y sentir esta sensación de alivio, de calorcito, de tranquilidad y de identidad reencontrándome con mis recuerdos.  Esto es reconciliarnos con lo que somos y dejar de luchar por cambiar nuestra esencia.
La vida es el juego más perfecto, más interesante y más burlón, pero con un gran sentido del humor.
Primero nos pone en el tablero, luego nos da tremenda revolcada, nos deja con los bolsillos vacíos y después, con toda su destreza,  empieza a dejarnos ganar… Pero esto sólo sucede si nos atrevemos a jugar, a mover las piezas a cada momento con amor y sin miedo.

Definitivamente el soundtrack de este blog correría a cargo de ABBA.
No se por qué me acuerdo tanto de una canción que me chocaba, que me ponía de malas cada que la escuchaba… “Chiquitita”, y sin embargo, hoy me resulta entrañable…

Pero no voy a terminar este blog sin hablar de mi mamá…  porque como dice la letra de otra canción: “save the best for last”.  Mi mamá siempre fue una niña como yo, mi mamá sigue siendo esa niña, yo crecí y me volví insoportable y grosero, pero hoy, así de chiquitos los dos, estamos volviendo a ser amigos y a hacer travesuras juntos.  Ay chiquitita…  ¿Te acuerdas cuando cantabas las canciones de José Luis Perales? Te amo.



Gracias a quienes leen este blog y me permiten sentarme a escribir y a disfrutar tanto reír y llorar cada que lo hago. Y es que, si no compartimos las cosas…, ¿qué sentido tienen? ¿Para qué las queremos?
Ojalá les llegue hasta allá todo el amor que siento… que es mucho y que mi amor que está lejos, logre sentir la magnitud de lo que llevo dentro.

¡Esta es mi canción del blog y va dedicada a todas y todos!
¡Súper Trouper!