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Domingos Almodóvar…. I wish. I remember.


Hoy es domingo, me levanté tarde y que me doy cuenta que además, ya tenía una hora menos el día por el cambio de horario… Joder! ¡Y con lo que me gustan los domingos de sol, de chanclas, de no bañarme y de jeans sin calzones… Si, me ponen muy bien. Ja, ja, ja. Una peli de Almodóvar queda buenísima, “Kika”, “Mujeres al borde de un ataque de nervios”. “Tacones lejanos” o algo por el estilo. Soy fan de las películas españolas, de esa franqueza, de esa cachondéz y simpatía para hablar. Me imagino siempre como un personaje de esos, recorriendo esas calles (sin calzones) y me siento libre. ja, ja.  Cada quien se inventa sus formas de pasarla bien, de sentirse contento. Es chistoso como a veces uno se siente cachondo, sexy, medio sucio y va por la calle tan seguro… me queda claro que la felicidad no radica en eso, pero sin duda, el sexo jala, el sexo llama y nos recuerda nuestra parte animal, aunque  cada quien le da su propia interpretación. ¿O lo usas o te usa? Mtah… Una de las razones por las que decidí empezar este blog fue para conectarme otra vez con esa parte terrenal, sexosa de mi. La tengo tan olvidada…  (¡Qué horror! Sonó a señora atravesando la menopausia), bueno, señoras: no es que sea un horror, es algo natural, simplemente no es mi naturaleza. ja, ja.  A veces es necesario reconectarnos con nuestras emociones, con los instintos, con el sudor, la saliba y la piel, con lo “prohibido”. ja, ja ¿Prohibido para quién?  La cosa es que a veces nos gusta jugar a sentirnos rebeldes. Mucho tiempo mi parte sexual se quedó en el olvidido, congelada, me lo cuestionaba mucho, pero como no me afectaba, seguía mi vida contento. Sin embargo, hoy lo que lo compensaba ya no está, así que me siento incompleto. Y hablando “netas”, no es fácil volver a las andadas. Pero a esas andadas interesantes, divertidas, de encuentros casuales llenos de química, de emoción, de adrenalina. Hoy no se si estos sean parte de la juventud, de la inocencia, de la inexperienicia porque si pienso en eso ,me remonto como a mis 25.
Tengo tantos prejuicios o ideas de las que quiero deshacerme, pero también parte de esas ideas son las que me hacen ser yo, un yo que puede cambiar a cada instante pero que quiere divertirse siempre de la forma que más le vaya acomodando.
Todos queremos una vida de película, yo quisiera ser un personaje de Almodóvar. No se por qué tengo la idea de que cachondería, morbo y travesura, en el mundo gay es igual a drogas y antros. Y es que eso si no se me da, me da flojera.  Y no me asusta para nada ni lo critico, simplemente  ya no se me antoja, ya lo viví. Ja, ja, ja.  En ocasiones hasta me he forzado a hacerlo pero más me he tardado en salir que en regresar.  “Para todo hay momentos en la vida” Pero la felicidad no es un momento, es una visión, un descubrimiento constante. Me gusta el sol, me gusta la noche, las chelas, el vino, la plática a veces escandalosa, la coquetería, pero no la oscuridad. Un baresito y un besito al aire libre, muy Barcelona, me animaría demasiado. Ja, ja, ja,. Viví un tiempo en Miami y fue de las mejores cosas que me han sucedido. Confieso que salí huyendo de México después de un truene tormentoso, ridículo y trágico, de perder a esa persona que te complementaba perfecto, te divertía, te emocionaba y te ponía los pelos de punta, pero por haberla conocido un mes después de haber terminado una relación enfermiza de tres años, el fantasma del pasado acabó con todo. Llegué a Miami y ahí renací, fueron 6 meses de introspección, de no habñar con nadie, de no voltear a ver a nadie, de escribir y escribir, llorar, de noches de tina con botella de vino en mano (en lugar de jabón)  y de canciones de Alejandro Fernández… Ja, ja, ja.
Después de esos 6 meses, desperté, abrí los ojos, se curó el corazón, me abrí a la vida de manera natural y viví los siguientes 6 meses absolutamente feliz. Me encanta el ambiente de South Beach, quizás soy muy cliché pero el clima, la playa, los patines, los perros, el ver caminando sobre la misma banqueta a alguien en traje de baño y verlo tropezarse con alguien en lentejuelas, me divierte demasiado, el salir los domingos a comprar flores y a caminar sobre Lincoln Road, es algo que nunca olvidaré y siempre me hará sentir feliz. Tampoco olvidaré mis fabulosas clases de Kick Boxing. Eran un espectáculo compartido. En un mismo salón negros, blancos, chinos, (un mexicano… yo), una dragqueen, un fisiculturista, el prototipo del macho y el del gay. ¡Muy divertido y enriquecedor! Eramos todos amigos.
“Todo depende del cristal con que se mira”. Lo más importante es siempre atreverse a vivir. Una película de Almodóvar me divierte demasiado y sin embargo, siempre hay tragedias de por medio pero tratadas con su maravilloso “humor negro charol” Ja, ja. Yo recuerdo con nostalgia y sensación agridulce mis noches de tina con botella de vino y Alejandro Fernández cantando. Bueno, salía de ahí con la piel más arrugada que la viejita de la película del Titanic. ja, ja, ja
La cosa es atrevernos a sentir, a vivirlo  todo.
Lo maravilloso es que cuando se gana conciencia de muchas cosas, se aprede que “todo es un juego” y hasta lo trágico puede resultar divertido. Porque el dolor es inevitable muchas veces pero el sufrimiento siempre es voluntario…
Creo que mi conclusión a este blog es desear poder caminar por la calle con los lentes de Almodóvar que me permitan ver y vivir la vida tan descarada, cachonda, divertida y con final feliz. Mmmm… eso sonó interesante. Ja, ja.
Me voy porque ya son casi las 4:00pm, no he asomado las narices a la calle y la More y mis jeans me están haciendo ojitos ´pa largarnos de parranda.
A ver si pronto triunfo con la piel porque con el alma creo que ahí la llevo.
Me encanta cambiar de opinión, de forma de pensar tantas veces. Esa es parte de mi locura y a mi más me vale pensar que también de mi encanto… ja, ja. ja.
¿Ustedes si tienen más equilibrada el alma y la nalga? ja, ja.
Salvador Núñez.

¡Kika!