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Un domingo para echar a volar la imaginación y hacer sudar al cuerpo…

Domingo por la mañana…
Me levanto, subo las persianas, abro la ventana, preparo café, saco la Leche Fría… del refrigerador y hasta después, abro el ojo y retiro las lagañas. Ja, ja, ja. Ya me urgía esta tranquilidad de no hacer nada mas que sentir y permitirme volar con la mente libremente, sin tapujos.

Que rico es estar tranquilo y en silencio. “Silencio”… cómo valoro todas estas letras que ordenadas dan vida a una palabra que en realidad no debería producir sonido. Y romper ese silencio de pronto con el canto de un pajarito que se cuela por la ventana…

Aunque está de lo más rico el clima y el momento para disfrutarlo solo, también se presta  para echar a volar la imaginación y el deseo.  Que rico sería voltear y ver un cuerpo encueradote en mi cama, una sonrisa fresca, una mirada caliente y cachonda, un espíritu libre y un corazón latiendo por mi. No pido nada, ¿verdad? Ja, ja, ja. Echarnos desnudos sobre la cama, sentir el aire entrando por la ventana y el deseo colándose por todos lados. Sacar el instinto animal, toda la creatividad, imaginación y recuerdos que te permitan explotar de placer en la piel y en la mirada, en el aliento, en el sudor y el sabor del cuerpo.
“Hombres y mujeres deberíamos permitirnos ser absolutamente libres para sacar y meter todo lo que llevamos dentro”. Ja, ja, ja.
No podemos negar que todos somos un poco de “todo”.
¡Qué cachonda es la gente que se atreve a expresarlo con toda libertad!
Compartir la noche con alguien que te gusta, con quien hay química y sabe expresar su lado tierno, volatil y a la vez salvaje, con quien sabe ser el cómplice perfecto y a la vez el más puto en la cama. Bueno, en el piso, en la cocina, el sillón y todos lados. Ja, ja. ¿Como ´pa qué limitarse? digo yo.
Lo curioso es que todos quisiéramos eso y al mismo tiempo, muchos no se atreven a serlo y salen corriendo cuando encuentran a alguien así.
Definitivamente una persona “completa”, hombre o mujer sin prejuicios ni reservas impone, brilla demasiado.

Es curioso, cuando terminas de “hacer el amor” con alguien ( que no es lo mismo que sólo tener sexo), suspiras, te recuestas boca arriba y en tu más profundo silencio sientes paz, te sientes completo, te sientes descansando por momentos de una búsqueda eterna. Pero ese momento es tuyo y de nadie más.
Afortunadamente lo he vivido y conservo el recuerdo. Pero esta es una sensación que debe irse renovando conforme va pasando el tiempo y nosotros vamos cambiando. Porque cada día percibimos las cosas de manera distinta y si aprovechamos bien cada experiencia de vida, vamos siendo capaces de disfrutar más y de volvernos más libres.

Quizás he visto demasiadas películas, quizás me he dado demasiado tiempo para pensar y soñar, quizás sea adicto a mi imaginación y mis deseos. Pero gracias a ellos sigo vivo, sigo deseando, sigo buscando, sigo sintiendo, sigo creyendo y sigo encontrando.

¡Leche Fría y buenos días!

Salvador.

PD:
A veces quisiera hablar de forma neutra, sin meter connotaciones masculinas o femeninas para hablarle directamente a todo mundo, pero no se puede. Entonces, hablo como a mi me toca hablar y espero que lean y escuchen como a cada quien le toque hacerlo.
Siempre uso el cuerpo intentando llegar más adentro…