A servir la “leche fría” desde otra jarra y una nueva piel: la mía.

Apenas hace unos días y unas noches, como toques de electricidad, empezaba a sentir descargas de Leche Fría. Pero no con la fuerza suficiente para hacer arrancar el motor de nuevo. Minuto a minuto, cuando se cuelan los silencios en la piel, se llenan de blanco los sentidos. Entonces el cuarto comienza a inundarse y … Continúa leyendo A servir la “leche fría” desde otra jarra y una nueva piel: la mía.